RSC EN SERNUTEC

“la RSC no es la guinda que se pone sobre el pastel de las empresas con éxito. Es otra manera de hacer el pastel”.

 

MOLINOS

En línea con las aportaciones de Porter y Kramer (2011), también asumida por la Comisión Europea en 2011, para nosotros la Responsabilidad Social Corporativa, implica una nueva forma de concebir y gestionar la empresa, donde el objetivo principal es la creación de valor compartido para todas las partes interesadas, en un marco de sostenibilidad económica, social y medioambiental.

En este contexto, también intentamos practicar y seguir, lo que Carroll en 1.983 definió como “gestión ética de la empresa”, entendiendo a la empresa como una entidad económica, que afecta a muchas personas en términos de bienestar y riesgos.

Propietarios, personal, proveedores, clientes, competidores, sociedad en general, medioambiente y en definitiva todas las personas que afectan o son afectadas por la empresa, forman parte indisoluble de ella, compartiendo el camino y los resultados.

Utilizando el lenguaje popular podemos decir que “vivimos y navegamos en el mismo barco”, lo que significa que todos estamos vinculados a través de lazos que exceden de los meramente contractual.

Todas estas personas o grupos de interés (stakeholders), polarizan en mayor o menor medida su actividad y su toma de decisiones a las demandas y necesidades de la empresa, derivándose de ello un importante coste de oportunidad, tanto a nivel profesional, como a nivel personal. Este coste de oportunidad lleva implícita la asunción de determinados riesgos que determinarán en mayor o menor grado, futuros niveles de bienestar.

De alguna forma todo está conectado: Los propietarios arriesgan su patrimonio a través de la inversión en la empresa; Las empresas para desarrollar sus actividades requieren de la dotación de capital técnico y humano; Ese capital técnico y humano, se ha formado en parte gracias a los recursos de la sociedad ha puesto a disposición (escuelas, universidades, centros de investigación, Etc.); A su vez, este capital técnico y humano, se enriquece de la especialización que le ofrece la empresa, poniendo a disposición los medios necesarios para desarrollar la actividad…; El personal polariza su vida y sus decisiones en función de los requerimientos derivados del funcionamiento de la empresa; Los proveedores se especializan y toman decisiones de inversión en función de los pedidos de sus clientes: Los clientes apuestan por la empresa trasladando a otras personas los productos y servicios adquiridos, poniendo en juego su prestigio profesional; Las empresas revierten a la sociedad parte de los recibido de ésta, a través de los impuestos y otras acciones; Etc. Etc.

 Y para finalizar…, todo ello se realiza en un maravilloso escenario llamado “Tierra” a la que debemos salvaguardar para uso y disfrute de las generaciones futuras.

Éticamente, las empresas deben tomar conciencia de todos estos procesos que se desarrollan en el día a día de una forma natural y aportar por nuevos modelos de gestión donde lo más importante sea la creación de valor compartido para todas las personas que afectan y son afectadas por sus decisiones.

En nuestra opinión, no se puede ser responsable socialmente, sin practicar una gestión ética de la empresa. En este sentido, suscribimos lo que Argandoña escribió en 2003 relativo a la ética y nos permitimos la licencia de llevarlo al campo de la RSC, para afirmar que:

“la RSC no es la guinda que se pone sobre el pastel de las empresas con éxito. Es otra manera de hacer el pastel”.

 

Francisco Javier Barbé Marchán

Gerente de Sernutec y Master Universitario en Sostenibilidad y Responsabilidad Social Corporativa (Univ. Jaime I y UNED)